Artículo: Reivindico la lectura de tebeos, por Javier Fernández Jiménez

character_bio_576_superman_0El otro día me sucedió una cosa muy curiosa en la Feria del Libro de Madrid, mientras tenía la suerte de firmar en la caseta de una librería estupenda, la de Didacticalia. Un niño de unos 8 o 9 años, que iba acompañado de su hermano pequeño, se asomó a la caseta con curiosidad, no me pude resistir y le pregunté si le gustaba leer. Me miró con cara de higo. Tras él pudo escucharse una voz algo decepcionada, la de su madre, que decía “No, no le gusta leer, solo lee tebeos” (lo mismo dijo cómics, pero yo me voy a permitir hoy el uso de la palabra “tebeo”, que es una palabra entrañable y que me trae muy buenos recuerdos, espero que no os moleste a los amantes de las novelas gráficas o las historietas). Junto a la madre caminaba el padre, algo malhumorado por esa manía de su hijo por leer historias contadas a través de viñetas y bocadillos (esa fue la sensación que a mí me dio, por lo menos). Claro, yo, que soy un amante de los tebeos de toda la vida y que no sería lector hoy sin la existencia de Mortadelo, Filemón, Zipi, Zape, Sacarino, Rompetechos, Superlopez… y tantos y tantos amigos de mi infancia, no pude menos que animar a ese niño a que siguiese leyendo tebeos, siempre, porque los tebeos son una puerta abierta a otras lecturas. Muchos autores de hoy lo son precisamente por haber sido grandes lectores de tebeos (algunos lo seguimos siendo ahora mismo).

 Y después de esta mini aventura con un pequeño devorador de tebeos que me cayó la mar de bien, después de que la madre de mi nuevo colega mirase a su marido con esa mirada de “¿ves?, si ya te decía yo…”, después de que la cara de higo se convirtiese en un gesto de sorpresa, me decidí por fin a escribir este artículo que lleva rondando por mi cabeza algunos meses, el que habla de la necesidad de que los tebeos se aprovechen en los colegios (e institutos) como lectura recomendada.

 A nadie se le escapa ya (espero) que los tebeos son Literatura con mayúsculas, quizá no todos y quizá con algunas descargarestricciones en ciertos casos, pero en una sociedad que empieza a averiguar (por fin) que, lo mismo, recomendar clásicos de siempre no es la mejor manera de hacer lectores y que, puede, leyendo historias divertidas y que nos gustan es más fácil que leamos un libro completo en vez de buscar resúmenes por internet, creo que se hace necesario también el hecho de recomendar a los responsables de que los niños lean eso de recomendar buenos y divertidos tebeos.

 Hay quien mira al tebeo de reojo, pensando que es una lectura menor o que no contiene los valores básicos de la buena literatura… bueno, a todas esas personas les enseñaría un par de docenas de grandes joyas literarias del mundo del tebeo y les preguntaría si en Ciencias se empieza enseñando Ingeniería Molecular o lo que se hace es mostrar lo que es una molécula… lo mismo ocurre con la buena literatura, para que un niño llegue (de mayor) a leer obras universales y lecturas tan apasionantes e impresionantes como esas que ahora todos tenéis en mente en este momento (cada uno tendrá las suyas, por lo que me abstengo de poner ninguna), ha tenido que forjar su gusto lector a través de toda una suerte de lecturas más básicas y divertidas que, lejos de ahuyentarle del mundo de la lectura, le hayan convertido en un lector apasionado que disfruta cuando lo hace. No podemos olvidar que la lectura es un modo de ocupar nuestro momento de ocio, de disfrutar con nuestro tiempo libre, si no disfrutamos cuando lo hacemos… ¿cómo nos vamos a poner a leer con la de cosas que hacen que nos lo pasemos bien?

 Yo, a mis casi 37 años, sigo siendo un lector apasionado de tebeos y me lo paso como un enano con ellos entre las manos. Hay personas que me miran con esa cara de pasa cuando me ven con un Superman o un Capitán América entre las manos, pero no por eso voy a esconder que me encantan, ¿no? Tengo de todo entre mis lecturas actuales, desde “Mortadelo y Filemón” (que siguen estando ahí después de tantos años) hasta historias más profundas y “adultas” como “Los Surcos del Azar” pasando, cómo no, por los tebeos de superhéroes. Y eso no hace que no me guste leer novela, poesía, teatro… más bien significa todo lo contrario. Leer tebeos, conocer a tantos y tantos personajes variados, jugar con tantas tramas, géneros y tipos de historias me hizo querer leer más, querer adentrarme en la novela infantil, pasar por la juvenil (aunque en mis años no se estilaba mucho nada más allá de los ea585610142f085c21b0474b5c2c6fa50b493fa4.jpg-webclásicos de aventuras) y continuar a través de los clásicos universales, la novela contemporánea, el teatro del Siglo de Oro… en fin, que prefiero ser un lector de todo (ahora me puedes ver con cualquier tipo de lectura, recomendada para cualquier edad). De todo esto, de que lea así, la culpa la tiene la lectura de tebeos, esa es la fuente de mi ansia lectora.

 Lo mismo me está quedando muy personal este artículo… Espero que no os moleste demasiado. A ver, vamos a por algo más genérico, a ver si os arranco esa mirada de “¿pero qué dice este?” que estoy sospechando mientras escribo. La lectura de tebeos ayuda a conocer mundo, a disfrutar de textos rápidos y concisos, a maravillarse con el dibujo, a hacerse con la concepción del color y los esquemas de lectura, es beneficiosa para toparse con diversos géneros y personajes, contribuye a la pasión hacia personajes con (en muchas ocasiones) grandes series, fomenta la comunicación entre los alumnos y el que se compartan gustos y ejemplares… no veo más que beneficios. Y los que me digan que es una lectura menor, pues eso, que recuerden los de las moléculas de antes y que lean tebeos antes de pensar ese tipo de cosas, porque están muy equivocados, Estoy seguro de que un profesor de Lengua y Literatura que incluyese entre sus lecturas “recomendadas” de cada trimestre, algún buen tebeo, conseguiría que sus alumnos lo pasaran de fábula con las recomendaciones, que leyesen y conociesen títulos que de otro modo sería imposible conocer y lograría que la lectura de novelas creciese. Porque cuando uno está enganchado quiere más y más y más, algo que, en muchas ocasiones, es difícil de lograr con las recomendaciones que se hacen en la mayoría de los colegios (algo que empieza a corregirse para bien).

 Una recomendación directa para los profes. Hay versiones de todo en tebeo, desde “Don Quijote de la Mancha” a morta1“Moby Dick” pasando por cualquier clásico que penséis. Probad, de tanto en tanto, recomendad una de estas versiones (os sorprenderá la de alumnos que leerán después, quizá al cabo de unos años, la novela de la que procede esa historia de la que se han enamorado), incluid en vuestra lista tebeos más divertidos y aventureros (incluidos los superhéroes, no pasa nada, vamos, todo lo contrario) y añadid, por supuesto, lecturas de novelas adecuadas para su edad. Al final, como recomendación final, añadid una novela de corte más habitual en los colegios. Estoy seguro, la leerá un altísimo porcentaje de la clase (y con mucho gusto).

 Sí, reivindico la lectura de tebeos en clase, creo que si se enseña el lenguaje de las viñetas en los temarios, es un error no aprovecharse de la existencia de lecturas de calidad impecable. Tenemos la suerte de contar con una herramienta impresionante para captar lectores, de hecho, creo que mi generación se hizo lectora después de disfrutar en grande con esos tebeos que todos comprábamos los domingos en los kioskos (sí, con K). ¿Por qué no aprovechar su lectura rápida y (en ocasiones) simple y eficaz para atraer a nuestros niños y niñas?

 Por probar…

 Javier Fernández

@Castillos_Aire

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