Entrevista a Emilio Soler

ENTREVISTA A EMILIO SOLER. Si hay algo que define a Emilio Soler es su sencillez, una cualidad que en los tiempos que corren es casi un tesoro. Maestro de Primaria de profesión “oficial” ha recogido el testigo literario de su padre, que fue un poeta experto en el uso de la lengua dialectal murciana. Emilio, siempre hábil entre versos, nos sorprendió el pasado año con un cuento solidario (El secreto de Pablo) cuya reseña veréis en este número y hoy también se ha animado a conversar con nosotros sobre su cuento y sus próximos proyectos. emiliosoler2 - Para los que no te conozcan ¿quién es Emilio Soler? Emilio Soler es muchas cosas y una sola a la vez. Es un maestro de primaria, por vocación; es entrenador de baloncesto, tuno, cuadrillero, guitarrista… Y escritor, sobre todo poeta, por devoción y por causalidad, que no por casualidad. La herencia del gusto por la música y la poesía (dos artes que están ligadas por un único motor: la pasión, la emoción, el sentimiento) viene por mi padre, Emilio Soler Torrano “El Corcho”, escritor, poeta y panochista del pueblo que me vio nacer: Blanca. Él es mi referencia, de dónde nace el estilo y el germen de mi vida literaria. Antes te he dicho que soy muchas cosas y una sola a la vez. Esa única cosa es, que soy un apasionado de la vida y de sus inquilinos, de la gente, de los vivientes, y de cómo cada cual la vive. Me gusta observar. Porque, al observar a los demás, obtengo conclusiones de mi propia vida. -¿Cómo surgió el proyecto de hacer un cuento como El secreto de Pablo? A través de mi amigo Álvaro Peña, afamado pinto e ilustrador murciano. Él lleva colaborando muchos años con la Federación Española de Espina Bífida e Hidrocefalia (FEBIH), y le encargaron un cuento para la campaña para el curso 2015/2016. La temática del cuento debía estar relacionada con la espina bífida y el relato había de concienciar, de alguna manera, sobre esta afección, a la vez que concienciar sobre la importancia del ácido fólico en la dieta durante el embarazo como medio de prevención. Álvaro me llamó un viernes de Dolores (previo a la Semana Santa) y me dijo: “Emilio, necesito que me escribas un cuento para la semana que viene”. A lo que contesté: “¡Vale!”. - ¿Dónde encontraste la inspiración para escribirlo? ¿Cómo fue el proceso creativo? Después de hablar por teléfono, durante una hora, con Álvaro, tenía claro que el protagonista iría en silla de ruedas. Esta inspiración viene, en parte, de largas conversaciones sobre educación “especial” con mi querido amigo, profesor de la facultad de educación de la UMU, Jesús Molina Saorín, con el que comparto, además de aficiones, la inquietud por desterrar las etiquetas que esta sociedad en que vivimos se empeña imponer a todos aquellos y aquellas que salen del margen establecido como “normal”, y son denominados con la palabra “especial”. De esa convicción de que todos somos especiales y que, como es comprobable empíricamente, estamos “capacitados” para unas cosas e “incapacitados” para otras, surgió la oportunidad de contar una historia en la que se vean las características de cada individuo como algo que nos hace únicos y especiales, sin paralelismos con los demás. Es lo más justo, creo. -Una parte muy importante del cuento son las ilustraciones de Álvaro Peña, ¿trabajasteis los dos a la vez o llegaron a posteriori? Sin duda, las ilustraciones de Álvaro son la piedra angular del cuento. Ha sabido reflejar la luz de lo que se desea transmitir, a través de las formas tan accesibles al público al que va dirigido, y de los colores, vistosos y alegres.elsecretodepablo El proceso fue el siguiente: primero escribí el texto –que, por cierto, lo definí en un día de playa en la Manga, Martes Santo, más concretamente-, se lo pasé a Álvaro y él le dio forma y color a la historia. Es un gustazo colaborar con él. Es brillante y muy trabajador. -En mayo del año pasado Álvaro y tú presentasteis El secreto de Pablo en Murcia, ¿qué nos puedes decir de esto? ¿Cómo acogieron el cuento los murcianos? Bueno, para mí fue casi como ir a la luna. Se presentó en “Las Claras”, con la presencia de Carmen Gil Montesinos (presidenta de FEBIH y AMUPEH, y artífice de todo), y la grata, a la vez que abrumadora, asistencia de un montón de amigos y familiares que nos quisieron acompañar en un día tan especial: ¡faltaron sillas! Incluso hubo gente que tuvo que seguir el evento de pie. Recuerdo la actuación del gran mago Domingo Artés; las caras de satisfacción y orgullo de mi gente; la complicidad con Álvaro; y, sobre todo, recuerdo con una sonrisa la sensación tan placentera que produce firmar un libro (o cuento) que has escrito tú mismo, y que alguien se te acerque para que los conviertas en un elemento aún más especial, plasmando tu seña con un pequeño mensaje de afecto personalizado. Es un orgullo difícil de describir. -¿Crees que en las escuelas están sensibilizados con este tipo de problemas o queda mucho por hacer? Creo que el problema no radica en si las escuelas están o no sensibilizadas. La clave es si las personas están sensibilizadas. Vivimos en una sociedad que etiqueta y cataloga todo y a todos, y cultural e históricamente todo aquello que sale de los que una mayoría define como “normal” es, cuando menos “anormal”. Ese término, afortunadamente, hace tiempo que se desechó, pero fue sustituido, e institucionalizado, por “especial” y “discapacitado”. - Me parece un texto imprescindible para trabajar con los más pequeños, ¿cómo animarías a los colegios a que buscaran el cuento? Te agradezco que lo veas así; ese era el objetivo: Hacer llegar a los más pequeños la conciencia de que todos somos especiales y únicos a la vez, y que no hay colectivos mejores o más capaces que otros, sino características que nos hacen particulares. Para conseguir información, ejemplares del cuento, charlas o intervenciones de concienciación en los centro, éstos han de ponerse en contacto con FEBIH o, en el caso de Murcia, con AMUPEH, y más concretamente con Carmen Gil, que les atenderá con una amabilidad y una predisposición inusual en los tiempos que vivimos. Es una mujer que es todo pasión y corazón. El texto ya ese está trabajando en el aula en un colegio de Sevilla, con muy buenos resultados.  -Ahora mismo, ¿cómo se puede conseguir? El cuento no está a la venta, ya que está subvencionado por la Fundación La Caixa y Fundación Inocente Inocente, y solo se puede conseguir pidiéndolo expresamente a AMUPEH o FEBIH, a través de la persona de Carmen Gil. Destacar que se han editado 15.000 ejemplares, por lo que no creo que haya problema con la petición unidades suficientes. -¿Te gustaría seguir escribiendo para los más pequeños? ¿Tienes algún proyecto en mente relacionado con ellos? Me encantaría. Es un lenguaje con el que me siento muy cómodo, supongo que por mi condición de maestro de primaria. Tengo un proyecto entre manos que me encargó alguien muy importante, mi sobrina Daniela. Hace unos días, en un acto literario, se me acercó y me dijo: “Tate, quiero que me escribas el cuento de Daniela y Alejandro (su hermano pequeño)”. Así que no pude rechazar la oferta. Desde El Alijo animamos a Emilio a que pronto haga realidad el deseo de su sobrina Daniela para que también lo podamos leer todos. ¡Mucha suerte! María Jesús Juan @mariajejuan

Be the first to comment

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: