La generación de los desencantados, por Daniel Blanco Parra

Tristemente, ya tienen nombre: la generación de los desencantados, ésos que han aprendido a ver el futuro negro, negrísimo, y que están en un continuo estado de zozobra, entre el enfado y la resignación. Hablo de los jóvenes, de nuestros jóvenes, que deberían contagiarnos su felicidad y sus ganas de comerse el mundo y que sólo se encogen de FORTALEZA EMOCIONAL3hombros porque no saben a qué atenerse. Es cierto que no se lo hemos puesto fácil con esto de la crisis. No me acuséis de generalizar, porque claro que hay excepciones, pero la apatía es una tendencia, una postura vital que se manifiesta en la falta de interés por todo lo que no sea el placer inmediato. Y aquí termina mi introducción pesimista, porque en lo que quiero poner el foco es en que se trata de una generación especial, a la que la situación no se lo está poniendo fácil, y que requiere –de forma más urgente, y más profunda– una buena educación emocional para gestionar la frustración, la tristeza o la desesperanza. En este punto quiero nombrar a Tomás Navarro, coach y autor del libro Fortaleza Emocional, en el que invita a “tomar distancia, a pensar diferente y a actuar para adaptarnos a los cambios”. Y él se atreve a dar, a grandes rasgos, consejos vitales para los adolescentes, referidos, en primer lugar, a dos pilares que él considera imprescindibles: la pertenencia a la comunidad y la autoestima, que es una inversión a largo plazo y que se cultiva desde los primeros años. Éstas son sus palabras de aliento:

            -Que no encajes en un grupo no significa que no vayas a encajar nunca en ninguno. Busca a gente que comparta tus aficiones, tu visión del mundo. Ten un grupo de referencia.

            -Acepta lo que eres con el deseo de mejorar. Conocerte y saber tus puntos fuertes y débiles es fundamental para trabajar tu seguridad y sacarte partido. No copies deliberadamente y ni pierdas la esencia. Tú eres tú.

            -Equilibra tu autoestima: sé humilde para recibir los consejos, pero ponte el caparazón para las críticas. No tienes por qué creer a los que te dicen algo sólo para hacerte daño. Tu opinión sobre ti mismo también es importante.

            En todo momento, Tomás Navarro deja claro que esto de la fortaleza emocional es un trabajo a medio plazo, un compromiso contigo y con tu felicidad que durará siempre, y hace hincapié en que la primera batalla que tenemos pendiente es la de combatir el menosprecio hacia lo que podamos sentir, ese pasotismo hacia las emociones, que no son más que la brújula de lo que nos está pasando dentro, una especie del termostato del bienestar. Es por esto que Navarro insiste en que se hace imprescindible, y sobre todo dirigido a los más jóvenes, hablar de emociones, enseñarles a identificarlas y también a manejarlas. Saber adaptarse al cambio, saber manejar la frustración, saber comunicarse con los demás (e incluso con uno mismo) y saber perseverar nos hará más sanos y también más felices.

            Y hagamos que esto de la generación de los desencantados haya sido un espejismo, un pequeño bache, un momento de desesperación, porque nadie se merece esa desesperanza aprendida, esta cultura de la tristeza y el pasotismo, ese día a día sin futuro.

Daniel Blanco

@_DanielBlanco

   

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