Lecturas obligatorias

Hoy en día, las prisas, los tiempos cronometrados al milímetro, las programaciones, los objetivos, los contenidos, los estándares evaluables… cada una de nuestras horas del día como profesionales así como nuestras horas de ocio vienen encorsetadas por miles de circunstancias que nos impiden pensar en profundidad acerca de las palabras que utilizamos para nombrar lo que nos rodea.

Lectura obligatoria, de Pavel-Kuczynski

Esta situación es mucho más evidente en los centros educativos, donde el uso de la terminología impuesta por la normativa hace que los docentes hablen a veces con un discurso apenas comprensible para los que no están en su misma situación. Entre estas palabras impuestas por la normativa también podemos encontrar otras que, si bien no las ha impuesto nadie, han sido la tradición y la costumbre las que han hecho que estén donde están, que las usemos porque sí y que, desgraciadamente, terminen por tener un efecto completamente opuesto al que queremos que tengan.

Ese es el caso de las conocidas “lecturas obligatorias”. No hay oxímoron más grande que esta combinación de palabras sin razonar; entendiendo el oxímoron como esa figura literaria que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión: la lectura nunca puede ser obligatoria. No se puede obligar a nadie a que lea un libro. Mucho menos a que lea un libro específico.

Pero sí es cierto que desde los centros educativos se ha de promover la lectura como actividad de ocio y tiempo libre y que esto ha de hacerse de alguna manera.

De nuevo la tradición, las prisas, las programaciones y la normativa impuesta, han hecho que los libros y la literatura sean un reducto absoluto para la clase de lengua y literatura, haciendo que nos olvidemos de que en un libro, en cualquier libro, podemos encontrar temas, situaciones y soluciones a miles de problemas planteados a través de cualquier asignatura del currículum.

Desde El aLIJo pensamos que la sugerencia de lecturas siempre será un campo mucho más fértil para la creación de Lectores con mayúscula que la obligación por sí misma. La inclusión de lecturas en el aula no debe limitarse a eso, a leer en y para el aula (de lengua), sino que debe trascender al centro educativo (y a la mera asignatura de lengua) y fomentar un hábito que pueda satisfacer al alumnado en otros muchos aspectos de su vida.

Lectura obligatoria-Pavel-Kuczynski
Lectura obligatoria , de Pavel-Kuczynski

Queremos, por tanto, proponer desde estas páginas un plan lector que ayude a los docentes a escoger qué lecturas SUGERIR a su alumnado; no sólo para la asignatura de lengua y literatura, sino para y desde cualquier otra asignatura porque si es desde el centro educativo donde se educa para que el alumnado sea alguien competente en sociedad, es en los libros donde el alumnado puede entrar en contacto directo con esa realidad de este y otros mundos que podrá expandir sus miras y convertirles, finalmente, en esos seres competentes y activos en los que queremos que se conviertan.

Esperamos que estas sugerencias os sean útiles y que podáis sacarles el partido que deseamos.

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