Reseña: Abuelos de la A a la Z, de Raquel Díaz Reguera

ABUELOS DE LA A A LA Z Raquel Díaz Reguera, 2015 Editorial: Lumen Infantil (Colección Lumen Ilustrados) ISBN: 9788424654474 96 páginas Género: relatos infantiles ilustrados (7-8 años): familia, personajes, sorpresas, amor. Info (sobre 5): Amistad: 3 · Diversidad: 4 · Romance: 0· Violencia: 0 · Humor: 5 abuelos SINOPSIS: Hay abuelos que tienen los bolsillos llenos de besos, de caramelos, de historias y batallitas. Hay abuelos que navegan por los cuentos como a lomos de una ballena y otros abuelos madrugadores que se levantan antes de que suene el despertador para llevar a sus nietos al colegio a ritmo de cha-cha-chá. Casi todos abuelos olvidaron durante unos años al niño que llevaban dentro para ejercer de padres responsables, pero les basta la llegada del primer nieto a su vida para volver a la infancia en un periquete. Los niños que galopamos sobre sus rodillas o nos quedamos dormidos en sus regazos, los que volamos en un columpio empujado por un abuelo o aprendimos a montar en bicicleta alentados por su «claro que puedes», podemos cerrar los ojos y recordar que cuando nos apretaban entre sus brazos estábamos a salvo de cualquier miedo o tristeza, cuando nos arropaban en su abrazo ya estábamos en casa. OPINIÓN: Sin lugar a dudas, se trata de una obra hecha desde el fondo más puro del cariño, el mimo y el amor. Desde la calidad de su encuadernación y formato hasta el texto, todo en este libro es un tesoro que cualquier niño debería guardar en su estantería. O no tan niño, porque su estilo con ecos orales, de cuento tradicional, convierte a este en una pequeña joya para ser leída en alto una y otra vez; primero por el propio abuelo y luego por la propia niña o el propio niño para que ambos, a medida que pase el tiempo, se vean reconocidos en unos o en otros personajes. El mismo concepto de Abuelos de la A a la Z supone un juego de adivinanzas donde intentar ajustar la realidad con la ficción (si acaso, en este libro, por el cariño que desprende, por la verdad disfrazada con toneladas de humor, ambas pueden diferenciarse) y donde encontrarse a uno mismo. No sólo hará las delicias de cualquier niña o niño de siete u ocho años, sino que también lo hará de sus mayores por el leve puntito paródico que la autora otorga a cada una de sus palabras o mecanismos literarios, como las listas o el kit básico del abuelo. Por no hablar de las ilustraciones. La portada llama la atención al primer vistazo pero cuando se abre el libro, las ilustraciones cobran vida propia al lado del texto y lo transforman en algo mucho más rico, con mucha más profundidad. Las propias ilustraciones son proclives a contar sus propias historias y, quizá, es en esta dualidad, en la infinidad de posibilidades que la apertura de las páginas de este libro conlleva, lo que convierten a Abuelos de la A a la Z en un tesoro que todo abuelo querría leerle a su nieto. O que todo abuelo querría leer para sí. Nunca es tarde para tratar de buscarse a uno mismo entre las páginas de un libro. Fer Alcalá @ferlocke  

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