Reseña: Cuentos mínimos, de Pep Bruno

Cuentos mínimos     Pep Bruno. Ilustrado por Goyo Rodríguez, 2015 Sopa de Libros. Anaya. ISBN: 9788467871371 62 páginas Género: Libro ilustrado (+10), Info (sobre 5): Inclasificable. Toca todos los temas apropiados para la edad punto de partida. Cuentos mínimos portada SINOPSIS: Cuentos que primero fueron tuits, ¿o son tuits que quisieron convertirse en cuentos? En cualquier caso, una recopilación de historias condensadas en unas pocas líneas que harán volar la imaginación del lector mucho más allá de sus páginas y de la red social en la que nacieron. RESEÑA: Que no te engañe su portada; que no te engañe que se haya publicado en una colección eminentemente infantil. En este libro, su calificación de «a partir de 10 años» es cierta y real absolutamente porque es cierto que cualquier lector a partir de esa edad va a encontrar un enorme disfrute entre sus páginas. De hecho, si hubiera aparecido con una cubierta más seria y en una colección para adultos y unas ilustraciones distintas, este libro también encajaría perfectamente. 160 caracteres, apenas veinte palabras componen cada uno de los cuentos que conforman esta colección de relatos pero cada en uno de ellos Pep Bruno (twitter: @pep_bruno) ha sido capaz de encerrar un mundo riquísimo en su interior, a veces incluso con un cierto regusto onírico. Y no exagero, ilustración y texto se funden de manera extraordinaria y conforman un volumen perfecto tanto en composición como en declaración de intenciones. Los más pequeños puede que se queden en la superficie de cada cuento, que no sepan ver más allá de lo que dice el texto; quizá sea un libro bonito para leer sin ayuda, aparentemente fácil puesto que los textos no son muy largos; pero es que este es un texto altamente recomendado para leer con adultos, para leer en familia; para leer en clase y tratar de desmadejar cada uno de esos mundos encerrados en apenas 160 caracteres. Porque, sobre todo, cada uno de estos brevísimos relatos que también podrían ser poemas generan preguntas, son una invitación directa a la curiosidad y, sobre todo, son una puerta abierta de par en par a la imaginación. No hay uno sólo que no te deje con ganas de más, de saber qué hay detrás (y delante y a los lados). Tanto el orden en el que aparecen (sutilmente organizados temáticamente) como su forma y longitud no parece fruto del azar sino de un cuidado y un esmero que logran que este pequeño libro deje de ser pequeño y se transforme en algo paradójicamente enorme. El ritmo, la lírica que desprenden, las imágenes que cada uno de los cuentos y sus ilustraciones desprenden, conforman un libro de lectura recomendadísima en cualquier época del año y en cualquier contexto, a solas pero, sobre todo, recomendable en compañía, así como también para todas las edades, absolutamente todas. Fer Alcalá (@ferlocke)

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