Reseña: Un monstruo en mi país de Rodrigo Muñoz Avia

UN MONSTRUO EN MI PAÍS Rodrigo Muñoz Avia, 2015 Editorial: Anaya. Ilustraciones: Chema García. Premio SGAE de Teatro Infantil 2014. ISBN: 978-84-678-7176-0. Páginas: 96. Género: teatro (+8): Diversidad, inmigración, aceptación de lo diferente. Info (sobre 5): Amistad: 4 Diversidad: 5 Romance: 0 Violencia: 0 Humor: 3. UN MONSTRUO EN MI PAÍS SINOPSIS Una mañana cualquiera, Jaime se despierta en su cama y comprueba con pavor que su cuerpo se ha transformado. Ya no tiene el mismo aspecto de monstruo que el resto de los habitantes de su mundo, sino el de un niño humano de ocho años. Su cuerpo ha cambiado pero su personalidad, sus recuerdos y sentimientos permanecen intactos. A pesar de esto sufre la intolerancia de su sociedad; hasta sus padres lo ven como un bicho raro. Entonces se encontrará con Samuel, un monstruo albino, y Adrián, un monstruo extranjero, que son marginados por todos, como él.   OPINIÓN Rodrigo Muñoz Avia le da la vuelta al canon y plantea, como arranque argumental, la transformación de un monstruo peludo en un niño de ocho años, lo que provoca de forma inmediata la confusión entre sus padres y sus amigos. El desarrollo de esta obra de teatro puede parecer predecible y lo es: cómo sobrevive el protagonista siendo el diferente y lidiando con el rechazo de los demás. Un monstruo en mi país, texto ganador del premio SGAE de Teatro Infantil en 2014, recurre a un mundo inventado para hablar de la intolerancia, del rechazo al especial, de las culturas diferentes. Y además, lanza preguntas como ¿Qué es ser normal? ¿Qué implica ser monstruoso? ¿La única solución es aislarse? No se asusten. No es una obra sesuda: está escrita para el público infantil, para que se diviertan y también reflexionen sobre la aceptación. Inspirado en La metamorfosis de Kafka, el texto de Rodrigo Muñoz Avia es un homenaje a los marginados, a los diferentes y a los que no siguen los patrones que marca la sociedad.  Es curioso comprobar la actitud de los padres, que deciden esconderlo como única opción, o la de sus amigos, que le dan de lado. Al final, Jaime, el monstruo reconvertido en niño, encuentra apoyo en otros monstruos diferentes, uno albino y otro extranjero. En estos tiempos de tanto movimiento migratorio se hace prioritario hablarles a los más pequeños de acoger a los que son distintos, de mostrar compresión. La obra, sencilla y tremendamente efectiva, tira del humor y de comportamientos infantiles para ir dando mensajes. Aunque el objetivo final del texto es la representación, léanlo y diviértanse también con los dibujos de Chema García, muy acertados para la historia. Termina, además, con varias sugerencias interesantes sobre cómo trabajar en clase la obra para invitar a los alumnos a reflexionar sobre la tolerancia y la aceptación del diferente. Presten atención al título, Un monstruo en mi país, y fíjense cómo en este caso, el monstruo es un ser humano. Los niños lo disfrutarán y los mayores lo valoraremos, porque denuncia lo más feo de nuestra sociedad. Daniel Blanco @_DanielBlanco  

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