Rueda de prensa de los Premios Edelvives

Desayuno Premio Edelvives ILos premios Edelvives son de los mejores y más esperados eventos dentro de la literatura infantil y juvenil. Este año la cita sería el 2 de junio, con un desayuno por la mañana, al que pudimos asistir dos redactoras de la revista, y una fiesta para mil personas que se celebró por la noche en el complejo Duque de Pastrana, donde todo hay que decirlo, tiraron la casa por la ventana. La presentación de los tres premios tuvo lugar en una librería del barrio de Malasaña (Tipos infames) a las 11:00. Una vez que todos tomamos asiento, fueron Violante Krahe y Belén Martul, editoras de Edelvives, quienes tomaron la palabra para hablar de cómo fue el proceso de selección de las tres obras ganadoras. En primer lugar se presentó el premio Ala Delta, cuya ganadora fue Elena Alonso Frayle, que casualmente fue la ganadora del premio Alandar 2014, con Los niños cantores. Al concurso se presentaron 168 originales, la mayoría de ellos de España, pero también había bastantes de Argentina. El jurado destacó valores que habían encontrado en buena parte de las obras, como la familia (relaciones generacionales, abuelos-nietos, así como otros modelos de familia) respeto, amor, alimentación, naturaleza (una preocupación mayor por el medio ambiente). Les llamó la atención que había muchos manuscritos sobre animales, buena parte de ellos los había de perros y otros que narraban historias de objetos humanizados. También recibieron obras en las que se trabajaba el tema social (guerra, inmigración, orfanatos). Casi todas las obras eran de corte realista, aunque se presentaron algunas aventuras más clásicas. De las cinco obras finalistas, el jurado destacó el alto nivel que había. Los niños cantores, la obra ganadora, es una Los-ninos-cantores-i1n11730538historia que toca muchos temas, aunque muy bien hilados. La novela habla de un niño que cambia de ciudad y de un hecho verídico que nos traslada a los inicios de la segunda guerra mundial, la de los niños cantores de Viena. Ambas historias son paralelas, mezclando el presente y el pasado, y en ambos casos el mundo de la música los salva. Elena, la autora de esta obra, comentó cómo había surgido la idea. Fue en un viaje que hizo a Australia, un día en que visitó un museo. Allí conoció la historia desgarradora de cómo los niños cantores de Viena, que habían ido a hacer un concierto, pasaron de ser considerados héroes a villanos. Por azares de la vida, estos niños se quedaron a vivir en Australia y fueron adoptados por familias de allí. La autora, que vive en Berlín, comentó que empezó a cantar en un coro, y cómo este hecho, le recordó a la historia que descubrió en el museo de Camberra. Digitalizó muchos archivos para escribir el libro. El contrapunto de estos niños cantores es la historia del niño que vive en la actualidad. A partir de conocer a Gustav, aprende a ver las cosas en perspectiva, así como ve que su problema no es tan difícil de solucionar. Las ilustraciones de Los niños cantores corren a cargo de Adolfo Serra, un trabajo que sin duda redondea la novela. 9788426398512Al premio Alandar se presentaron 63 originales de diversa procedencia, así como distintos géneros (realistas, fantásticas en épocas muy diversas). Estas novelas son para chavales de más de 12 años. Al igual que el premio Ala Delta, el jurado destacó la variedad de temas y valores que se trataron en las obras enviadas, como la búsqueda de la identidad o crecimiento personal. En la mayoría de las obras recibidas, gran parte de ellas eran realistas, hablaban de temas muy duros como abusos sexuales, embarazos de adolescentes, asesinatos, anorexia, holocausto, reflexiones sobre el feminismo o sobre la guerra. La novela ganadora, La casa de los sueños olvidados, de Heinz Delam, habla de los miedos y de cómo superarlos. El autor habló de los sueños lúcidos, dónde está el límite de la realidad y la fantasía. Los sueños lúcidos son una cualidad que poseen los niños y que los adultos hemos ido perdiendo al cumplir años. Al autor le gustaba la idea que hay detrás de la muerte, si hay vida más allá y qué modelo de religión es el acertado. Reflexiona así mismo sobre las vidas que tenemos: la real y la de los sueños, que parece irreal, pero es a la que acudimos todas las noches sin acordarnos. No soñamos con nada que no hayamos conocido. La casa de los sueños olvidados cuenta una historia que tiene que ver con los recuerdos personales del autor. Se crió en el exilio y de una manera muy similar al protagonista de su novela. Vivió en un lugar remoto de la Bretaña francesa, en una zona rural donde había granjas, casas de campesinos con graneros y establos. Con ocho años, el autor regresó a España. Según contaba, en aquel sitio ocurrió algo que lo marcó durante años. Tuvo sueños recurrentes, la misma pesadilla una y otra vez. En esta novela, se cuenta la historia de un chico que vivió su infancia y se traumatizó por algo que presenció y no logra recordar qué es. Sufre terribles pesadillas todas las noches y tiene miedo de ir a dormir. De adolescente viaja al lugar en el que se crió y debe enfrentarse a su pasado y descubrir qué ocurrió. Lo hace mediante sueños, gracias a una chica francesa que está obsesionada con estos, que por extraño que pueda parecer, domina. Conoce las técnicas de sueños lúcidos, porque conociendo lo que soñamos, podemos actuar y vencer lo que nos perturba. Ella le anima a aprender técnicas para bucear en sus sueños, a enfrentarse y hablar con los personajes que salen en ellos. En la novela hay dos planos, uno onírico y otro real. Los dos planos acaban convergiendo. Tanto Elena Alonso Frayle como Heinz Delam son dos viajeros incansables que incluyen sus vivencias y experiencias en las obras que escriben. Para el premio del Álbum ilustrado, el jurado quería algo que no les llegara habitualmente a la editorial. Este año la unnamed (10)temática era libre, y por el trabajo que conlleva editar una obra de estas características, este premio se publicará en septiembre. Se recibieron 137 proyectos, de 32 páginas. Los había que hablaban de la felicidad, algunos se sumergían en el miedo y otros reflexionaban sobre la vida. La obra ganadora fue Dip, más allá de la oscuridad, de Eva Sánchez. La autora comentaba que era su primer álbum completo. Esta historia parte de una leyenda, los Dips, que son una especie de perros lobos-vampiros, más antiguos que Drácula, que chupaban la sangre del ganado. Es una obra que trata sobre el miedo, una emoción que todos experimentamos, pero no nos tenemos que dejar dominar por él. Está narrada desde el punto de vista de un cazador y su hija. El miedo es el propio narrador de la historia como Dip. El peso narrativo cae sobre las ilustraciones y la narración apoya la historia. Para los que tuvimos la suerte de acudir al desayuno y a la fiesta que hubo en Duque de Pastrana nos quedó claro que la Edelvives sabe editar muy buenos libros, así como organizar fiestas mágicas. Por nuestra parte, solo nos queda disfrutar de estas tres joyas. Esperamos con ganas la próxima fiesta. Elena Martínez Blanco @ayalguita  y Anabel Botella @anabelbotella  

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